Me parece, desde mi
posición de ignorante prejuicioso, que el concepto de adaptación al medio esta
muy enviciado en el ser humano. Pienso, por ejemplo, en la Psicología (ciencia
que, por cierto, amo y sueño con ella y todo eso), y su forma de integrar a los
individuos con déficits de vuelta a la sociedad, de tal manera que puedan
reintegrarse y cumplir las funciones que les exige el sistema, entre las que se
encuentran: consumir, trabajar, consumir, procrear, consumir para evitar
procrear, consumir para tener ganas de procrear, y un largo etcétera (dije
consumir, ¿cierto?). La paradoja acá es el término de “sanidad”. Porque, ¿es
realmente sano el que se adapta a una sociedad enferma? Si la gente se devana
en constantes tribulaciones y se contrae en abundantes catarsis sin horizonte a
la vista (una forma bonita de decir que la gente se deprime por tonteras), las
causas pueden estar en el sujeto, sin duda, pero también se construyen en
relación a su medio. En una comparación repetida hasta el hartazgo, recordemos
a las tribus antiguas y en especial a sus brujos, que probablemente hoy serían
personas con problemas mentales, a veces graves, pero que en ese entonces lograban
integrarse en su psicosis con el resto. Quizás hoy en día ya estemos un poco
trancados mentalmente como para creer nuevamente en espíritus que salen hasta
en la sopa, pero no olvidemos que aquellos enfermos mentales tenían una forma
diferente de ver el mundo, y que quizás algo de sus barbaridades nos podría
hacer sentido.
Por supuesto que
hay casos que son bastante peligrosos, tanto para ellos como para nosotros, si
es que no son tratados, pero también la forma de tratamiento podría cambiarse
hacia nuevos esquemas. Pienso en Sacks, y veo que las anomalías mentales y
cognitivas no son necesariamente deficiencias, sino más bien desadaptaciones,
que podrían ser tratadas (no necesariamente mejoradas) de manera que no afecten
al paciente en gran medida, y le permitan una vida un poco mas feliz.
Después de todo, ¿quienes
somos para juzgar quien esta bien y quien esta mal? Cualquiera que viva en las
grandes ciudades sabe que hay que ser frenético para alcanzar a hacer todas las
cosas. Que es uno, contra el mundo. ¿Serviría ese mismo enfoque en un pueblo
pequeño? Claramente que si usted empieza a empujar a todo el mundo para tratar
de llegar a la otra esquina a comprar el pan en un lugar rural, va a parecer un
demente, aparte de ganarse un buen par de puñetazos.
No considero que
realmente hayamos avanzado hacia un mundo mejor. A diferencia de lo que piensan
algunos economistas, el progreso no es infinito, y el bienestar de todos no
aumenta cuando crecen las riquezas. Pienso que el crecimiento positivo, aunque
ayuda, no lo es todo. Claramente estaríamos mucho mejor si aprendiésemos a
escucharnos a nosotros mismos y a respetarnos, antes de dejar que nos pasen por
encima por un puñado de pan. La necesidad en algunos casos manda, es cierto,
pero también es necesario distinguir entre lo que es realmente necesidad, y
aquello que se convierte en codicia. Por poner un ejemplo, hay personas que no
pueden vivir sin su Iphone 4G de doble núcleo y que se yo... ¿eso es necesidad?
Paradójicamente, a
pesar de que las condiciones económicas han mejorado, permitiendo el acceso a
mayor cantidad de bienes, hoy en día, aquel que es capaz de conseguir mas que
lo que había hace cien años, se siente igual de pobre que su centenario
antepasado. Porque, al parecer, muchas de nuestras susodichas necesidades, son
en realidad lujos artificialmente creados. Dejando de lado al bendito Iphone,
pensemos en otros bienes tecnológicos, que sin duda hacen maravillas (como
abrir una lata de atún con un botón, un aplauso por favor), y ahora pensemos en
la necesidad real que existe subyacente a estos bienes. Pareciese que muchos se
compran en pos de un anhelo de “comodidad”. Esa comodidad es un bien necesario,
pero inalcanzable casi tanto como el bienestar económico (ese punto donde usted
dice: “ya tengo todo lo que necesito”), debido a que siempre hay algo que puede
hacer la vida aún mas cómoda, y que no siempre está al alcance del bolsillo. La
pregunta: ¿Es realmente tan necesaria esa comodidad?, ¿Nos ayuda a crecer como
personas, entes pensantes –seres vivos, ¡por Dios!- el bendito abrelatas?
Se sabe ahora que
la población se vuelve cada vez más torpe para desenvolverse en su medio
artificial y más irresponsable, debido a los avances tecnológicos. La
tecnología ha permitido al ser humano justificar su retraso a los compromisos a
través de un celular o Internet a última hora. Le ha permitido olvidarse de
cómo hacer las cosas gracias a una maquina que lo hacer todo por el. Le ha
regalado reumatismos, obesidad, hipertensión, diabetes, atrofias musculares y
problemas motores, todo debido a que el ser humano común ahora debe hacer menos
esfuerzos para conseguir lo que quiere, permitiéndole atrofiar su cuerpo (por
lo menos los dedos aún sirven para presionar botones). Le ha regalado
respuestas inmediatas y fáciles. Le ha regalado integración a una aldea global
sin identidad. Le ha dado anhelos imposibles con yates lujosos y piscinas
temperadas. Le ha dado déficit atencional y dificultad para leer. Le ha dado
radiaciones cancerigenas. Ha cambiado sus fundamentos, ideologías y creencias
por ideas fáciles y absorbibles. Lo ha vuelto un adicto a distintos tipos de
drogas, comestibles, bebibles, sonoras, visuales, etc. Ha vuelto al ser humano,
único, real y diferenciado, en un producto de banda transportadora, producido
en masa. Un cosmopolita, un hombre de mundo a fin de cuentas.
No quiero ser un
retrogrado que convenza a nadie de volver a vivir en chozas (si quiere hacerlo
de todos modos, cosa suya), pero pienso que la tecnología, y la técnica no debe
ser el fundamento y propósito de la sociedad. Tal como podemos usar el objeto tecnológico,
también radica en nosotros la decisión de abandonarlo y no mirar atrás. Gracias
Heiddeger. Porque somos seres libres al fin, y esto implica grandes
responsabilidades.
Si es necesario
cambiar el estado actual de las cosas, uno de los pilares para lograr ese noble
y titánico propósito es empezar a consumir menos, y pensar antes de consumir.
Potenciar el intercambio de bienes usados y cuidar lo que tenemos y lo que
vamos a regalar. Aprender de una buena vez, que no es necesario tener el último
aparato tecnológico si es que tenemos una versión más antigua del mismo, pero
que igualmente sirve. ¿Vale la pena sacrificar recursos naturales por mejor
tecnología? Hay gente que la utiliza para trabajar y procesar gran cantidad de
datos, pero muchos gastan precisamente por el “lujo” de tener un aparatito
idiota que haga 80 tonteras distintas, para desecharlo 6 meses mas tarde por
otro que haga 20 tonteras mas. Francamente, si nosotros nos redujimos a esto,
no culparía al mundo si es que nos desecha también a nosotros.
Termino esta
majadería con una simple pregunta: ¿Y el crecimiento personal donde quedó?

No hay comentarios:
Publicar un comentario